Hola a todos. Sé que se encuentran tan bien como yo al momento de compartir este pensamiento con ustedes.
Para los que realmente me conocen (que lamentablemente son pocos) soy una mujer sencilla. Me maravilla el disfrazarme, pero estoy segura que viene de mi lado teatral creativo.
Mis padres, dos seres amorosos, me dieron la bendición de dejarme nacer y enseñarme a ser lo que soy hoy, una mujer trabajadora, sensible y llenita de amor.
Hoy precisamente quiero hablarles de la bendiciones que entran por mi boca, la bendición de poder comer para alimentar mi cuerpo, mi alma y mi espíritu. Gracias a mi Dios tuve la bendición de nacer en un país donde realmente a nadie le falta el alimento. A lo criollo siempre, con mi amada abuela friéndome alcapurrias y pasteles hechos en casa. Una delicia.
Hoy creo saber de donde realmente viene ese buen gusto por el buen comer y el desarrollo de un paladar que no se conforma con cualquier cosa, a tal punto que en ocasiones he preferido no comer por no insultar al cuerpo y al paladar. El grandioso abuelo William podría ser el gran culpable de exponerme a bendecir mi vida con saber comer. El viejo que más he amado en mi vida se ocupó de compartir su bienestar con la nieta de clase más baja para educarla y proveerle lo que sus padres no pudieron darle en aquel momento. El viejo, al que podría llamar mi padre, me enseñó que el comer es un arte y que aparte de hacerlo con gracia, hay que dar las gracias y disfrutar cada instante de tan necesitado y merecido ritual.
Hoy muchos se preguntan; ¿por qué la Laura OM (Laura Teresa Feliciano) se ha involucrado en ésto de la industria de la gastronomía? La niña hiperactiva, que tanto brincaba, poco estudiaba, disléxica, histérica, amorosa y popular, simplemente siempre lo quiso hacer todo y nunca desaprovechó una oportunidad. Llegó a mi vida el poder desarrollar la bendición de comer para mi bien, alimentando mi todo, y no podía hacer otra cosa que compartirlo.
Por esta razón hago lo que hago de la la manera en que lo hago. Me preocupo por que todo lo que le pueda brindar a los que tanto me aman y me apoyan sea de la mejor calidad. ¡Ojalá me diera el tiempo para poder cocinar yo! Ahí sí que la cosa se pondría buena. Pero, por ahora, sólo me toca el encargarme de desarrollar lugares que provoquen buenas emociones, sensaciones, salud y bendiciones que entren por tu boca.
Gracias por ser partícipe de todo lo que hago. Si me conoces, sabes que todo lo hago con el Corazón de frente, te lo entrego y sólo espero que lo disfrutes al tenerlo.
Pa’l Cielo y La B de Burro son una bendición para mí, hechos para que la bendición en ti te entre por la boca. Es simplemente amor.
Laura OM